KISS Forever Fan Club: una familia unida por la pasión por KISS
La historia de KISS Forever Fan Club de Bogotá, Colombia, comenzó en 1995, cuando encontrar personas con quienes compartir la pasión por KISS requería recorrer tiendas de discos, intercambiar contactos y conversar durante horas sobre música. En ese entonces, cuatro amigos decidieron buscar a otros seguidores de la banda y dar los primeros pasos hacia la creación de su propio club.
Para encontrarlos, colocaron avisos en los establecimientos que frecuentaban en busca de discos y artículos de KISS. Contaron con la colaboración de varios comerciantes del centro de Bogotá, especialmente de Gonzalo, propietario de Rolling Disc, quien se convirtió en un aliado fundamental. Él preguntaba a sus clientes si eran fans de KISS y los ponía en contacto con aquel pequeño grupo.
Así comenzaron a llegar nuevas personas, conversaciones, grabaciones y amistades. Lo que nació como una búsqueda entre cuatro amigos empezó a convertirse en una comunidad.
La emoción del reencuentro
La transmisión de KISS Unplugged por MTV fue un momento especialmente emocionante para el grupo. Volver a ver juntos a los integrantes originales despertó recuerdos y alimentó la ilusión de un posible regreso.
En 1996, las noticias sobre una reunión con Ace Frehley y Peter Criss, y una gira con la formación original, dieron un nuevo impulso al proyecto. El entusiasmo llevó a los amigos a buscar más seguidores y a organizar el club que tanto habían imaginado.
Llegaron a reunir cerca de 40 personas. Entre encuentros y propuestas, eligieron el nombre KISS Forever Fan Club y diseñaron su logo. Construyeron una identidad propia, manteniendo también presente el emblema de KISS Army como símbolo de la pasión que los conectaba con seguidores de todo el mundo.
Mucho más que una colección de discos
Los encuentros se realizaban cada ocho días. Allí compartían novedades, escuchaban música y veían videos que, en una época anterior a las redes sociales y las plataformas digitales, no siempre eran fáciles de conseguir.
El intercambio de grabaciones y material poco conocido convivía con el interés por construir colecciones de discos oficiales y originales. También conseguían artículos de KISS en Estados Unidos para los miembros interesados, sin añadir recargos.
Para financiar las actividades, organizaron un fondo común. Cada aporte ayudaba a convertir las ideas en encuentros y eventos, pero el mayor valor del club estaba en el tiempo que compartían y en las amistades que empezaban a consolidarse.
Con el crecimiento llegaron también diferencias sobre la manera de llevar el proyecto. Algunas personas tomaron otros caminos y el grupo se redujo aproximadamente a la mitad. Quienes continuaron encontraron un propósito compartido: disfrutar de la música en un ambiente sano, colaborar y construir una amistad que fuera más allá de su admiración por KISS.
El nacimiento de una banda tributo
Entre las ideas que surgieron dentro del club había una especialmente ambiciosa: formar una banda tributo a KISS.
Después de un viaje en el que conoció otras agrupaciones dedicadas a homenajear a la banda, Fernando de Narváez regresó con esa inquietud. Una tarde, durante una visita de Anthony Rojas León a su oficina, propuso reunir a músicos del club para hacerla realidad.
Sabían que Juan Carlos era un gran seguidor de KISS y tenía una guitarra Les Paul similar a la de Ace Frehley; Iván tocaba el bajo y contaba con su instrumento, y Fernando disponía de una batería. Al contactar a Juan Carlos, coincidió que estaba ensayando canciones de KISS con otro amigo guitarrista. El proyecto empezó a tomar forma y acordaron reunirse el siguiente fin de semana.
Los ensayos les permitieron conocerse mejor como músicos y acoplarse hasta preparar una primera presentación en la oficina de Fernando, destinada a los miembros del club.
Salieron maquillados, con pelucas que evocaban los peinados de KISS y una vestimenta inspirada en Dressed to Kill. Para quienes estuvieron allí, aquella actuación tuvo un significado especial: estaban viendo nacer una banda dentro de su propia comunidad.
Del entusiasmo del club a nuevos escenarios
Con el tiempo, los músicos trabajaron para acercarse cada vez más a la imagen de KISS. Recrearon trajes y maquillajes e incorporaron instrumentos como el bajo hacha, la Les Paul asociada a Ace Frehley y una Ibanez PS10 como la de Paul Stanley, además de las características botas.
Los miembros del club colaboraban para que las presentaciones salieran adelante. Pronto comenzaron a invitar a personas externas y aquel espectáculo pensado inicialmente para los amigos encontró nuevos públicos.
Según recuerda Anthony Rojas León, ese proceso dio origen a KISZ, cuya trayectoria incluyó actuaciones como apertura de conciertos de Barón Rojo, presentaciones en Hard Rock Cafe de Bogotá y Panamá, apariciones en televisión y espacios en medios como El Tiempo, El Espacio, Semana, Shock y Diners.
Para el club, ver crecer a la banda significaba también ver materializado un sueño colectivo, nacido de los encuentros, los ensayos y el apoyo de sus miembros.
Una familia que permanece
La historia de KISS Forever Fan Club también está hecha de cambios y distancias. Algunos integrantes se trasladaron a otras ciudades de Colombia o comenzaron una nueva vida en el exterior, pero conservaron el vínculo con los amigos que encontraron gracias a KISS.
Más allá de los discos, los eventos y los conciertos, el legado del club está en esa amistad. Para sus miembros, Bogotá sigue siendo el hogar de una familia KISSómana con la que han compartido una parte importante de sus vidas.
Anthony Rojas León, presidente del club, dedica un agradecimiento especial a quienes ayudaron a construir esta historia: Luis Fernando Pava, Héctor Eduardo Téllez, Iván Nieto, Pedro Vargas, Jairo Montealegre, Jenny Norato, Giovanny Mora, Beto Rojas, Fernando de Narváez, Adriana Bustamante, Jenny Velásquez, Jan Marulanda, Carlos Buitrago y Mauricio Vengoechea, así como a todos aquellos que hicieron posible el proyecto.
Su mensaje recoge el espíritu que ha acompañado al grupo desde sus primeros encuentros: gratitud por lo vivido, orgullo por lo construido y cariño por quienes siguen siendo parte de esta familia.
Historia basada en el relato de Anthony Rojas León, presidente de KISS Forever Fan Club — Bogotá, Colombia.