"We keep on shoutin', we keep on shoutin'" Kiss En Colombia Cronica Por Doyle De Kiss Army Colombia


Bogotá, Colombia

11 de abril de 2009

5:00 a.m.

Desperté luego de tan sólo una hora de sueño, ya que mis amigos y yo pasamos la noche hablando emocionadamente del gran evento que habíamos esperado durante la mayor parte de nuestras vidas y que ya sólo estaba a unas horas de suceder: el concierto de KISS.

Nos levantamos temprano para tener buenos lugares y también porque quisimos maquillarnos como nuestros ídolos. Obviamente, no nos permitíamos pensar en ir al concierto de KISS sin maquillaje. Así que después de un proceso bastante divertido, estando listos y encarnando a los personajes de KISS, nos dirigimos al Parque Simón Bolívar, lugar destinado para llevar a cabo este magno evento.


Al llegar allí, inmediatamente sentía como si estuviera en un mundo distinto, uno regido por KISS. Era una bellísima locura: miles de personas, jóvenes y no tanto, parejas y hasta familias enteras, caminaban hacia la entrada del parque rebosantes de emoción y alegría con sus rostros pintados como The Demon, The Starchild, The Spaceman y The Catman. Algunos otros decidieron rendirle tributo a los que no estaban y llevaron el maquillaje de The Fox de Eric Carr, y para sorpresa de muchos, también vi a varios haciendo de The Wizard, interpretado por Vinnie Vincent.
Todo estaba cubierto bajo un aura cargada de buena onda kissómana; los amigos se encontraban, se saludaban y se tomaban fotos, y a mí aún me parecía un sueño.

La entrada al parque fue bastante fácil; lo digo porque en Bogotá estamos acostumbrados a largas e incómodas requisas en los conciertos, y esta vez la logística colaboró mucho para que no fuera así.

Al ingresar por platino, corrí junto con mis amigos por un pasillo de pasto hasta llegar por fin a la plazoleta del Simón Bolívar, que ya se encontraba algo poblada por unos grupos que se habían quedado desde la noche anterior. Después de habernos acomodado justo al frente del escenario, ya sólo quedaba una cosa por hacer: esperar.
Mientras caía la tarde, seguía llegando más y más gente. Unos comían, otros seguían maquillándose, otros dormían y otros apenas aguantaban la ansiedad.


A eso de las cinco de la tarde, salió al escenario la banda telonera Memento, a la cual no le fue muy bien y se ganaron una respuesta negativa del público, debido a su propuesta neo-punk que no fue bien recibida por los rockeros. Los abucheos no se hicieron esperar y los muchachos de Memento tuvieron que bajarse luego de tan sólo unos minutos de su presentación.

Después de esta acalorada revuelta, seguimos esperando ya con mayor ansiedad, pues el “crew” estaba ultimando detalles del sonido y colgando el gigantesco y conocido telón con el logo de KISS. Aquel telón que en los últimos años había soñado tanto con verlo caer ante mis ojos.

Llegó la noche y se sentía una tensa calma en el aire. Natural, teniendo en cuenta la tormenta que se venía. De repente, empezaron a sonar los inmortales acordes de “Won't Get Fooled Again” de The Who; lo cual a los conocedores nos indicaba que el show estaba a punto de comenzar.
En la mitad de la canción, una histeria inició al escuchar a Eric Singer tocar su batería. Se notaba con claridad la diferencia del sonido por encima de la tonada de The Who. Se escuchó el último grito de Roger Daltrey y luego todo quedó en absoluto silencio para que casi 30.000 kissómanos hicieran estallar el Parque Simón Bolívar al escuchar el grito de batalla:
“All right, Bogotá. You wanted the best, you got the best. The hottest band in the world… KIIIIIIISS!”


Suena el primer acorde de “Deuce” y con una explosión cae el gran telón, dejando ver el mejor espectáculo del mundo. Para ese momento mis ojos parecían dos grifos abiertos de felicidad mientras cantaba, o más bien gritaba “Baby, if you’re feeling good. Baby, if you’re feeling nice…”

Un muchacho al lado mío me halaba fuertemente del brazo y decía “¡Son ellos! ¡Son ellos!”. Si. Eran ellos, por increíble que pareciera. Paul Stanley, Tommy Thayer, Eric Singer y Gene Simmons estaban frente a nosotros para dar un show de altísima categoría y como ninguna otra banda sino KISS, podría hacerlo.

“Deuce” llegaba a su final con Paul, Gene y Tommy haciendo su famosísima coreografía; un momento delirante.
Al iniciar “Strutter” desplegamos una gigantesca bandera colombiana de 40 x 10 metros, que tenía pintadas las caras de los cuatro integrantes de la banda, y que mis amigos y yo habíamos hecho días atrás. Era una sorpresa que quisimos darle a KISS para que siempre recordaran nuestro país como parte especial de la gira ALIVE 35.

Momentos después, como cosa del destino, o como dirían las abuelitas “castigo de Dios”, ya que el concierto fue celebrado, paradójicamente, un sábado santo, empezó un torrencial aguacero que realmente a nadie le importó. De hecho, sirvió para refrescarnos un poco. Incluso Paul Stanley dijo que si a nosotros no nos importaba la lluvia, a ellos tampoco y que seguirían tocando a pesar de ella.

El concierto continuó con un repertorio “setentero”; canciones de los primeros trabajos de KISS, como “C’mon and love me”, “Parasite” y “She”. En esta última, Tommy Thayer hizo su solo y al mejor estilo del Spaceman, lanzó cohetes por su guitarra. Inmediata e inevitablemente recordé con inmensa nostalgia a mi integrante favorito, Ace Frehley.

Ya sin lluvia, siguieron más clásicos como “Cold Gin” y “Let me go Rock and Roll”, y justo antes de que tocaran “Black Diamond”, ocurrió algo totalmente inesperado. El público empezó a pedir “Forever”, tema que dejó de tocarse en vivo hace más de diez años, excepto por una única vez para el KISS Symphony en 2003, y que por supuesto, no estaba dentro del set list. Increíblemente, Paul Stanley accedió a la petición y empezó a tocarla y a cantarla, y las 30.000 almas que estaban en el lugar lo acompañaron en el canto. Viendo esto, los otros tres integrantes se unieron y terminaron tocando la canción completa, dando uno de los momentos más emotivos e importantes del concierto e incluso de toda la gira, puesto que “Forever” sólo se tocó en Colombia, a petición del público. Al terminar la canción, Paul se dirigió a la gente diciendo “We didn’t practice this song but we decided to play it for you.” (No ensayamos esta canción, pero decidimos tocarla por ustedes.)

Después de esto y como se había visto varias veces anteriores, Paul Stanley, quien dejó claro que es uno de los mejores frontman del rock, si no el mejor, empezó a jugar un poco tocando “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin. La gente nuevamente enloquece y lo sigue cantando hasta que él se detiene y dice “No” y toca el intro de “Black Diamond”, canción cantada por Eric Singer y que finalizó con más explosiones.


Luego el turno fue para el himno nacional del Rock and Roll: “Rock and Roll All Nite”. El estallido de confeti característico de este tema, era otro momento con el que siempre soñé. Mientras todos saltábamos y cantábamos, yo trataba de coger un puñado de papelitos para tener como recuerdo. Lo logré y ahora estos están especialmente guardados junto con mi boleta del concierto.

Fue fantástico ver cómo al final The Starchild rompía su guitarra mientras grandiosos juegos pirotécnicos subían hasta el cielo en sincronía con el excelente equipo de iluminación en el escenario. Agradece y se despide; la canción termina y todo queda oscuro. Después de unos segundos salen los cuatro a saludar: Paul ondeando una bandera colombiana, Gene haciendo su conocido gesto con las manos y Tommy y Eric aplaudiendo.

Las luces nuevamente se apagaron, aunque todo el mundo sabía que el concierto no terminaba ahí. Minutos más tarde, los cuatro caballeros iniciaron la segunda parte del show con la que fue mi canción favorita de todo el repertorio, “Shout It Out Loud”. Otra explosión de confeti y la euforia continuó.

Después de “Lick It Up” llegó la hora del show de The Demon. Gene Simmons deleitó a los colombianos con su clásica escupida de sangre y su ascenso magistral hacia una plataforma ubicada en lo más alto del escenario. Luego de pronunciar un “Colombia, mucho gusto” que le puso la piel de gallina a todos, empezó “I Love It Loud”.

Se acercaba el final y después de la conocidísima “I Was Made For Lovin’ You” y de que Paul Stanley volara por los aires, atravesando la plazoleta del Simón Bolívar en “Love Gun”, fue el momento para el broche de oro, “Detroit Rock City”.
La batería de Eric elevándose, muchas más explosiones, Gene y Tommy saludando y Paul agradeciendo y diciendo “Bogotá is a rock city”, fueron la mejor forma de concluir ese maravilloso espectáculo que Colombia vivió durante dos horas y media que jamás olvidará. “We’ll keep on shoutin’, we’ll keep on shoutin’…”


KISS se fue y de fondo sonaba “God Gave Rock and Roll To You” a la par con una gran exhibición pirotécnica. Todo era felicidad, satisfacción, camaradería.

Me reuní otra vez con mis amigos para salir y trataba de comentar algo con ellos, pero entre todos nos mirábamos y con eso nos entendíamos, pues no había palabras para decir. Y es que ¿cómo describir la sensación del mejor concierto de mi vida? Una vez más, las lágrimas y los abrazos lo dijeron todo.

Cronica y Fotos: Doyle Wilches.

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